Autocuidado interno: Cómo cuidar la mente y el corazón

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Continuando con el tema de autocuidado, un tema que abría en mi anterior post , en este post te quiero contar a través de mi experiencia y formación, algunas sugerencias y ejercicios para comenzar a cuidarte desde el interior.

El autocuidado interno es una forma de empezar a conocer y cuidar más:

-La mente y sus pensamientos/sentimientos.

-El corazón y sus emociones.

Asociamos autocuidado de forma habitual a cuidarnos desde el exterior, y que esto nos haga sentir bien interiormente.

Nos cuidamos la piel y nuestro aspecto físico, solemos prestar atención a nuestra imagen, a la ropa que nos ponemos, lo que dice de nosotros y cómo nos hace sentir. Todo esto está genial y es una parte muy importante del bienestar integral :).

Sin embargo, solemos orientar parte de este autocuidado externo a hacernos sentir bien internamente pero otra parte, aunque cueste ser consciente o reconocerlo a veces, a preservar nuestra imagen externa hacia los demás.

Cómo suelo mencionar en mis experiencias formativas, solemos vivir muy orientados hacia el exterior, donde cada vez hay “más estímulos, más información que consumir y más cosas que HACER”.

Parar para no hacer y conectar con lo interno, tan desconocido o poco transitado, nos asusta.

Solemos utilizar estímulos o distracciones externas para hacernos sentir bien interiormente, aunque a veces ese “hacernos sentir bien” sea realmente una “anestesia” porque quizás nos está costando o asustando sentirnos, conocernos y aceptarnos interiormente. Es habitual sentir dudas, miedo o rechazo ante lo que podamos encontrar o ante cómo afrontar determinados aspectos de nosotros.

Y es normal, el miedo por ejemplo, aunque tenga una connotación negativa, forma parte de la vida y es una emoción más que está detrás de muchas situaciones que solemos querer evitar o confrontar.

Bajo mi propia experiencia me cuesta no reprimirla, sobre todo si externamente se te etiqueta como “miedica” y automáticamente, al menos en mi caso, he querido “anestesiarla” para que no esté o “no se note”.

El autocuidado interno te da esta información, te da conocimiento acerca de ti y te permite ser, si tomas ese compromiso, más compasivo y comprensivo contigo. Si decides tomarlo y contar contigo internamente para no “castigarte” o “machacarte” tanto, sobre todo por sentir determinadas emociones o tener determinados pensamientos, todo resulta más llevadero.

¿Qué me ha servido a mí para comenzar a cuidarme internamente?

1.Fomentar momentos de ESCUCHA y PAUSA en solitario, bien en SILENCIO o bien con música inspiradora.

Puedes sentarte o acostarte, y bien en silencio o bien con música instrumental, intentar traer tu atención a cómo te sientes internamente.

Si decides hacerlo con música, puedes utilizar mis listas de reproducción si te apetece 🙂

Listas especiales para momentos de autocuidado, meditación o relajación


Haz click en las imágenes para acceder
Tu momento consciente

Tu momento compasivo


1.Comienza por poner las manos en tu pecho y abdomen y sentir la respiración.

Sea cómo sea en ese momento, no quieras que sea de otra forma y acéptala así. Intenta inhalar y exhalar por la nariz de manera natural y centrarte en tu respiración y las sensaciones físicas unos segundos.

2.Continúa prestando atención a tus latidos.

¿Cómo los sientes?. Si eres aprensivx intenta hablarte con paciencia y acoger ese miedo que pueda surgir cómo parte de ti. Acoge también tus sensaciones y recuerda que tu cuerpo es tan maravilloso que permite que estés vivx, por eso te lo muestra con su respiración y sus latidos justo en este momento.

3.Presta atención ahora a tu mente.

¿Cómo está?¿detectas algún pensamiento? ¿la notas agitada o calmada? ¿estás juzgando este ejercicio? Se trata de ser consciente y darte cuenta de lo que ocurre en ella, sea lo que sea.

RECUERDA

Lo que pasa por tu mente NO TE DEFINE NI TE CONTROLA, pero SI te da mucha información. Se trata de “no creerte” todo y pero sí acogerlo y aceptarlo para gestionarlo como parte de tu “rutina mental”.

Yo por ejemplo suelo tener pensamientos catastróficos de futuro y en un segundo “me monto una película”. Cuándo me doy cuenta de ellos, me digo de la forma más amable que puedo: “Buuuueeeno Sofia, ya estás de nuevo con tus pelis, ¿eh? 🙂 veeenga, va, vamos a volver a la realidad, a no generarte tanto sufrimiento con algo que no sabemos si va o no va a pasar y a vivir en el presente :).”

2.Practica la consciencia, el amor propio y autocuidado a través de actividades o disciplinas, bien individualmente o bien en grupo, que te permitan expresarte desde el interior e incluyan un trabajo de consciencia y compasión del interior y exterior por igual.

Escritura, música, pintura, yoga, mindfulness/meditación, movimiento consciente, arte-terapia, risoterapia, coaching, terapia compasiva/gestalt…etc. Prueba y date la oportunidad, invierte en conocerte y cuidarte internamente para sentirte mejor contigo y los demás.

Somos constante cambio y evolución, pero hay muchas facetas internas que sí permanecen estáticas y definen nuestro ser más puro, nuestro interior, y que aún así aún no conocemos. Invertir en estas actividades te acercará poquito a poco más a estas facetas, no con la intención de cambiarlas, sino de conocerlas y gestionarlas para trabajar cada día un poquito más en tu bienestar integral.

¡Espero que mi experiencia y estas sugerencias te sirvan en tu camino de autocuidado!

Gracias por leer,

Sofía.

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