Mi nombre es Sofía, tengo 30 años y en el mundillo 2.0 llevo muchísimos años utilizando el pseudónimo de @nictecilla.

El Mindfulness llegó a mi vida cuando mi cuerpo despertó de su anestesia, después de toda la vida no queriendo sentirlo.

Este “despertar” llegó en forma de trastorno de ansiedad en 2015, y como hasta ese momento yo no me permitía demasiado sentir mi emocionalidad o mis sensaciones a través de mi cuerpo… el mismo me despertó de golpe.

Antes del Mindfulness, vivía en mi cabeza, en mi mente, y no dejaba a mi cuerpo ni a mis emociones expresarse. La relación con mi corazón y mis emociones no era saludable, no sabía gestionarlas sin hacerme daño.

Cuando se expresaban, ya había TANTAS acumuladas, que mi emocionalidad y vulnerabilidad explotaba en todas direcciones. Me sentía entonces inestable, fuera de control, rechazaba mi sensibilidad y me reafirmaba aún más en que debía vivir en mi cabeza, en un control y exigencia exhaustiva y extrema.

Pero el cuerpo es sabio, MUCHO, y tu corazón mucho más. Mi cuerpo me despertó de golpe en 2015, aunque ya llevaba bien despierto toda mi vida.

Cuando comencé a entrenar mi mente y mi corazón para prestarme atención de forma distinta, todo cambió en mi.También cambió como percibía todo lo que me rodeaba.

Y desde ese momento, desde que empecé a experimentar en mi misma sus beneficios, no he dejado de transformarme y evolucionar internamente. Gracias al Mindfulness me siento en un estado de bienestar integral y equilibrio mucho más saludable.

Desde ese momento en 2015, tengo la certeza de que todo me ha acercado a este: A PODER TRANSMITIRLO EN ESTE MOMENTO DE MI VIDA DE MANERA MÁS PROFESIONAL A LOS DEMÁS.

 

Después de más de 5 años ejerciendo de mi profesión, Ingeniera técnica de Telecomunicaciones, en Mayo 2018 me quedé sin trabajo.

Sin duda esto fue otro detonante para continuar con mi transformación, pero ahora en el plano laboral.

En mi anterior etapa laboral trabajé muchísimo, empecé desde abajo valorando mucho cada aprendizaje y cada oportunidad, pero poco a poco y aunque había resultados, me fui desgastando. Llegué a coordinar un equipo pero la situación en las empresas por las que pasaba buscando experiencias que me llenaran, me frustraba; la falta de principios, el tratarnos como máquinas y no como personas, el estrés y los plazos inviables, la poca conciliación laboral-personal…etc. Yo no encajaba allí.

Mi último año de trabajo como Ingeniera, me lo pasé entero con síntomas físicos constantes derivados del estrés

Dolor de lumbar crónico, cistitis crónicas, fiebre y resfriados crónicos, contracturas musculares, llagas en la boca, aparato digestivo hecho polvo (me sentaba todo cada vez peor)…etc. Me estaba cargando mi sistema inmunitario sin darme cuenta. Con 30 años me sentía como una anciana, sin energía y constantemente enferma. Mi cuerpo de nuevo se mostraba con fuerza.

Cuando me quedé sin trabajo, la vida me dio la oportunidad para salir de toda esa vorágine que no me hacía feliz.

Me fui a un retiro de Yoga y meditación, disciplinas que ya practicaba pero no con demasiada regularidad ni un sentido claro, y volví de allí transformada, con una INTENCION y un SENTIDO para ellas.

Empecé a formarme de manera oficial en lo que me apasiona desde 2015, el desarrollo personal y la gestión emocional, y más concretamente en lo que sentía que más me transformaba en todos los planos de mi vida, “vivir abiertamente la experiencia” o Mindfulness.

Tras otro retiro en Silencio Vipassana de 6 días y una formación completa de Instructora de Mindfulness especializada en MBSR (Intervención mindfulness para la reducción del estrés), comienzo con ilusión y ganas este proyecto. Todos los síntomas descritos antes ya no existen, y ahora tengo herramientas que me permiten gestionar mis emociones, mi estrés y mi ansiedad como nunca antes había podido hacerlo.

Quiero compartir contigo que me lees esa sabiduría que llevo dentro y en la que no confiaba, y a raíz de esta formación y los retiros, he descubierto que disfruto MUCHO transmitiendo. En paralelo, seguir formándome y aprendiendo en este ámbito que tanto me da y me llena, porque nunca dejaré de aprender. El aprendizaje es vida.

Sin duda estos años de experiencia personal también complementan mi formación como instructora. Me han proporcionado una compasión especial con las personas con ansiedad, estrés o ALTAMENTE SENSIBLES (PAS).

“Hay una diferencia sustancial entre empatía y compasión. La empatía es la capacidad de sentir lo que sienten los demás. La compasión es un estadio superior, es tener el compromiso y las herramientas para aliviar el sufrimiento.” Dr. Richard J. Davidson, doctor en Neuropsicología, investigador en neurociencia afectiva.

Mi aprendizaje y estos años también me han servido para constatar que somos muchas las personas que hemos crecido en una sociedad en la que cada vez somos menos conscientes de lo que ocurre momento a momento. Vivimos muy deprisa, automatizamos todo, estamos estancados a veces demasiado en el pasado o demasiado en el futuro. Vivimos centrados en el objetivo y no en disfrutar del proceso. Vivimos maltratándonos y juzgándonos mucho internamente en ocasiones, cuando somos nuestros mejores amig@s.

Nos centramos y entrenamos mucho lo superficial, que también puede proporcionar un bienestar y evasión mental momentánea, pero no solemos entrenar nuestra mente ni corazón,  así como el hábito de ESTAR CON NOSOTROS, de sostenernos y regularnos solos emocionalmente.

“Solemos huir del aburrimiento, solemos huir del NO HACER.

No solemos entrenar nuestra MENTE y corazón para un bienestar DURADERO.

CONSEGUIR y PRODUCIR son los lemas habituales de esta sociedad, pero PARAR, SENTIR y SER en cada paso, saborear, disfrutar del proceso, cada vez queda más lejos.

Tampoco nos han enseñado a ser conscientes de nuestras emociones, nuestras sensaciones,  nuestro corazón, su ritmo. A cuidarnos y ser compasivos con nosotros, tanto en “lo bueno” como “en lo malo”.

Nada me gustaría más que poder acercaros todo lo que he aprendido y consigáis integrar el Mindfulness de manera compasiva en vuestras vidas.

¿te apetece descubrirte?

 

Gracias infinitas por leer hasta aquí 🙂